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Una ciudad para comérsela…

Postcards· Martes, 01 de Noviembre de 2011

Una ciudad para comérsela…

Puebla, México

Una semana en Puebla de los Ángeles es un viaje a la memoria gustativa de México y a la de medio mundo. Una ciudad que puede presumir de aglutinar el mayor número de restaurantes, fondas, casas de comida -y también de iglesias y edificios religiosos- per capita del país. 

Una combinación fascinante que he vivido en primera persona durante siete intensos días. Recorriendo a pie su centro histórico, a veces guiado por el mapa y otras dejándome llevar entre las calles y plazas de su traza hispánica perfectamente delineada. Descubriendo sofisticadas mesas en patios coloniales y viejas haciendas u otras más sencillas donde se dignifica como en ningún otro lugar el oficio de restaurantero desde el comedor hasta los fogones. 

En las cartas, grandes clásicos de la cocina mexicana, platillos perpetuos, evolucionados o de temporada a los que siempre acompaña una anécdota, un personaje, una tradición, una leyenda… Porque en México y en Puebla la cocina es mucho más que el mero alimento; ya se encargó de manifestarlo la UNESCO nombrándola Patrimonio Intangible de la Humanidad

Hablando con las personas, gerentes, propietarios o cocineros de los restaurantes de Puebla he podido comprobar esta pasión, este saber hacer que une almas y paladares de forma casi espontánea y que comparten generosamente con uno (gracias), que en esta suerte de pseudo-viajero indaga, aprende y desgrana, muele (o mole) lo vivido para intentar aportar valor desde el otro lado del charco. 

Hay que venir a Puebla y comérsela como Dios manda, enterita, no más.

De Lucas. J

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